En el noroeste salmantino, entre espectaculares parajes formados por profundos valles y amplias dehesas de encinas que se pierden en el horizonte, en el corazón de los Arribes del Duero emerge el pueblo de Vilvestre. Al amparo de los vientos del oeste acostado sobre la ladera de un cerro se extiende un pueblo de unos 500 habitantes que alcanzo cierta relevancia durante la Edad Media y a lo largo del siglo XVI de cuyo tiempo se conservan unos lienzo de la muralla que protegió el castillo que había en el cerro. , con extensas vistas sobre las arribes del Duero Mucho antes, en la prehistoria ya fue elegido como asentamiento de un poblado del que ha llegado hasta nosotros el llamado “taller del neolítico El Castillo”, santuario rupestre declarado bien de interés cultural. Además de su iglesia gótica, de la Ermita del Castillo que culmina el cerro donde se encuentran los miradores sobre el Duero, del museo histórico “Casa los Frailes”, del rollo de justicia del siglo XVI o del restaurado “Molino de Abajo”, tiene en su término un pantalán denominado “La Barca”completado con refugio y área recreativa. desde el zarpan rutas en barco por el cañón que nos permiten contemplar el escondido almezal de Mieza o los buitres que habitan la zona.